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lunes, 4 de julio de 2016

Catedral gótica y esoterismo cristiano (V): la música de las catedrales.


'Ars sine Scientia nihil est.'


Consideramos que las anteriores precisiones acerca del ambiente interior de las catedrales medievales eran pertinentes a fin de aclarar y desmentir algunas ideas erróneas, provenientes de la mentalidad moderna, que giran en torno al arte gótico, que distaba mucho de ser un arte 'decorativo' en el sentido que actualmente se entiende sino un arte con un elevado valor 'práctico', pues estaba al servicio de objetivos rituales y espirituales. 

Sin embargo hemos dejado sin tratar hasta el momento un aspecto central de la cultura gótica sobre el que también existe en general una gran confusión, nos referimos a su dimensión musical. 

viernes, 24 de abril de 2015

Catedral gótica y esoterismo cristiano (I)



A fin de continuar profundizando en el simbolismo del templo cristiano y en su dimensión cósmica nos referiremos a continuación a algunas de las relaciones que existen entre la catedral gótica y la cábala medieval, relaciones mucho más estrechas de lo que cabría imaginar desde las tan frecuentes perspectivas religiosas exclusivistas que tratan de presentar como realidades separadas y enfrentadas entre sí a las diferentes tradiciones espirituales.

Tales relaciones entre tradiciones espirituales no deberían extrañar a nadie y a buen seguro fueron de un mayor alcance de lo que se suele reconocer. En general la influencia cultural e intelectual entre los esoterismos judío y cristiano durante la edad media ha sido bastante infravalorada, especialmente si la comparamos con la muy sobrevalorada influencia musulmana en la cultura europea y cristiana, que ha recibido una atención mucho mayor -quizá exagerada- por parte de los académicos. 

Por otra parte la existencia de influencias mutuas entre tradiciones espirituales a niveles que sobrepasan el marco meramente religioso o exotérico no puede ser negada y en este caso concreto resultan ser una prueba irrefutable del contacto que el cristianismo medieval mantenía con los 'centros espirituales' de su época, tal y como ha sido apuntado repetidamente por infinidad de autores, entre ellos Guénon, Evola, Burckhardt o Hani. La existencia de estos contactos ha dejado su huella en la memoria colectiva y popular en forma de mitos y leyendas que hacen referencia a los mismos, como son algunos episodios presentes en las leyendas elaboradas en torno a la misteriosa búsqueda del Grial o aquellas otras que se refieren al Reino del Preste Juan

A pesar de que, como decíamos, las posibles relaciones entre el esoterismo hebreo y el esoterismo cristiano han sido ignoradas hasta tiempos muy recientes por los especialistas, es innegable que la tradición cabalista se encontraba por razones obvias en una posición mucho más favorable para influir sobre el esoterismo cristiano que el mundo musulmán, mucho más alejado no solo culturalmente sino incluso físicamente -hay que recordar que antes de las cruzadas los únicos puntos de contacto serio y mantenido entre ambos mundos eran la península ibérica y Sicilia-. Asimismo, la cultura judía estaba en una posición privilegiada para tender puentes entre las respectivas élites espirituales de las otras dos tradiciones y realizar una cierta labor de mediación entre ellas. No decimos que tenga que haber sido forzosamente así, pero sí que, de haberse producido tales contactos entre élites o centros espirituales en el mundo medieval, este parece ser el camino más lógico en que se produjeran tales contactos. A este respecto es llamativo que fuera precisamente en el entorno mediterráneo donde la cábala tuviera un mayor desarrollo (Cataluña, Baleares, Provenza, Languedoc, etc...).  

lunes, 10 de noviembre de 2014

La medicina de Hildegarda de Bingen (III)

El remedio a la enfermedad: la medicina. 


Según lo dicho hasta ahora la medicina no será para Hildegarda un conocimiento 'humano' en el sentido en que lo es ahora, es decir un saber elaborado por el hombre en base a su razón, sino más bien un conjunto de saberes que están inscritos en la naturaleza y que el ser humano debe saber encontrar o descubrir. La naturaleza para el hombre medieval siempre fue un libro divino que había que saber leer e interpretar (san Buenaventura). 

Este es otro detalle que acerca la visión médica de Hildegarda a las tradiciones de los chamanes y los hombres-medicina de muchos pueblos pues el mejor médico tampoco será el más sabio en sabiduría humana sino el que reconozca mejor la naturaleza del mal del paciente, dicho de otro modo, aquel que sea mejor observador. 

Tampoco será ya el médico quien cure desde la supuesta superioridad de su saber humano al paciente, sino que desde esta perspectiva de restitución del equilibrio del paciente con su naturaleza el médico será visto más bien como una especie de facilitador o intermediario que hace que el equilibrio se restablezca. Toda estas ideas como decimos parecen emparentar la medicina medieval -al menos la que Hildegarda expone- con la medicina practicada por los pueblos de tradición chamánica. 

La medicina de Hildegarda de Bingen (II)


Enfermedad y pecado.


“La enfermedad será para Hildegarda, no un proceso,
sino un modo deficiens, un error, un defecto,
una merma existencial y un déficit ontológico” [1]


Si la salud es vista para Hildegarda como la consecuencia natural del equilibrio entre el hombre (microcosmos) y el universo (macrocosmos), y si dicho equilibrio se consigue actuando en consonancia y armonía con el orden cósmico [2], es decir acometiendo las acciones justas, la enfermedad entonces no puede ser sino la pérdida o alteración de dicho equilibrio, proveniente de acciones humanas erróneas e injustas. 

Desde esta perspectiva en que todo está profundamente -espiritualmente- relacionado e imbricado todo desequilibrio en la naturaleza conlleva y manifiesta una injusticia a nivel metafísico, sea este desequilibrio social (la guerra por ejemplo) u orgánico (la enfermedad). Pero paralelamente toda injusticia dejará su marca en la naturaleza misma por el poder que posee el hombre -otorgado por Dios- para re-ordenar la naturaleza. Dicho de otro modo, cuando el hombre no cumple la misión que Dios le ha encomendado no es él el único perjudicado, sino toda la naturaleza la que se desequilibra y agoniza por dicha causa. 

domingo, 9 de noviembre de 2014

La medicina de Hildegarda de Bingen (I)


(*) La salud como estado de diálogo entre el hombre y el cosmos. 



 Siguiendo la profundamente arraigada tradición de magisterio medieval –de corte platónico- Hildegarda de Bingen establece una íntima relación entre el universo (macrocosmos) y el hombre (microcosmos), entre ambos existe una correspondencia profunda que pone ambas realidades en mutua interacción, esta interacción posibilitaría el estado de salud –cuando la relación es correcta, armónica- o de enfermedad –cuando la interacción entre macrocosmos y microcosmos es imperfecta e inadecuada-.


Hildegarda sostiene una concepción del hombre multidimensional y holística, no lo reduce (ni tampoco sus dolencias) a un nivel exclusivamente mecánico o biológico, sino que todo lo refiere a un entramado de interacciones entre cuerpo, alma y espíritu, y de éstas partes a su vez con el mundo exterior. 

jueves, 5 de junio de 2014

Edad moderna vs. edad media (I): Algunas reflexiones sobre dos paradigmas antagónicos



Ya que nos hemos referido recientemente a los pilares del control y la emancipación (ver aquíquisiéramos emplear este modelo teórico para confrontar la ideología y los valores subyacentes a los respectivos paradigmas medieval y moderno. 

En primer lugar hemos de señalar cómo toda la historia de occidente está construida sobre esta dicotomía ya citada de 'control-emancipación' presentada por De Sousa, dicotomía que en sí misma reviste en el fondo un carácter profundamente tradicional pero que toma tintes claramente anormales y anti-tradicionales en el modo en que la modernidad lo entiende y aplica. Veamos por qué. 

Resulta definitorio que, dado el carácter reduccionista y excluyente de la modernidad, estas oposiciones no fueron entendidas como complementariedades -como lo eran para el mundo tradicional- sino que se asumió su perfecta irreconciliabilidad y por tanto la absoluta superioridad de uno de los polos sobre el otro. Es esta irreconciliabilidad entre los opuestos la que ha conformado el carácter propio de la modernidad, conduciéndola inexorablemente a los ideales de competencia, control y dominio, ideales donde, como ya hemos dicho con anterioridad, lo diferente representa un peligro, una amenaza que debe ser neutralizada.  

martes, 27 de mayo de 2014

Orden y belleza en el pensamiento medieval (V): la noción de límite


El límite como marco conceptual en el pensamiento medieval.


Llegamos así a uno de los conceptos más centrales del paradigma neoplatónico medieval, la noción de límite. El límite era entendido, no como algo negativo, sino como algo necesario y positivo: constituía un marco regulador y también una guía. La noción medieval de límite es inseparable de la idea aristotélica de forma -μορφή-, tal y como lo plantearon los escolásticos en la teoría del hilemorfismo. Así toda educación, toda decisión, todo acto humano implica en sí un límite, tan necesario para el buen orden de la manifestación como inevitable [1]. Siguiendo la clásica comparación del alma humana con una planta diríamos que el límite cumple la función del tutor y la poda que son necesarias para dar a la planta su forma más adecuada, digamos la forma de árbol, imagen clásica por ser el árbol intermediador natural entre tierra -donde hunde sus raíces- y cielo -hacia donde extiende sus ramas y hojas-. El árbol es así un símbolo del Hombre Universal, tal y como se representa, por ejemplo, en la tradición extremo-oriental taoísta, con los brazos alzados al cielo. Algo también expresado por Orígenes:

miércoles, 21 de mayo de 2014

Orden y belleza en el pensamiento medieval (IV)


Detallismo y diversidad en el mundo medieval.



El omnipresente ideal medieval de la búsqueda del orden matemático y geométrico, que tenía aplicación a todos los ámbitos de la vida -pues todos los ámbitos habían sido ordenados por Dios- no impedía la presencia de dos cualidades ausentes por completo del pensamiento y la actitud del hombre moderno y que podrían parecer a primera vista incompatibles con tal búsqueda de un orden y una razón cuasi matemáticos en la existencia humana: el detallismo y la diversidad.