Las representaciones tradicionales de la Virgen María en la Europa occidental son:
- la Anunciación
- la Virgen entronizada - Virgen sedente con el Niño en su regazo
- la Virgen en pie con el Niño en brazos
- la Asunción a los Cielos
- la Coronación de la Virgen en los Cielos
No consideramos la representación de la Natividad como una imagen mariana, pues no es la Virgen el centro de tal representación sino el Niño mismo, aunque en ocasiones en el arte medieval -en particular en el portal de las catedrales- se combina la Natividad con otras escenas, algunas de ellas más específicamente marianas.
Por su parte, las dos últimas de estas escenas iconográficas -la Asunción y la Coronación- no comenzaron a hacerse frecuentes en el arte hasta el periodo gótico, época en que no solo cambiaron los gustos estéticos sino también la sensibilidad religiosa del pueblo cristiano. El periodo gótico supuso un aumento muy notable de la presencia de la Madre de Dios en el culto cristiano, sin ir más lejos la mayoría de las catedrales le fueron consagradas a ella, razón por la cual la época de las catedrales ha podido ser calificada de "un triunfo de la Virgen" (Spengler).
Señalar que tampoco consideramos aquí -aunque sería buen motivo de reflexión- la representación de la Inmaculada Concepción, por ser muy posterior a las anteriores ya que tuvo su auge a partir de la contra-reforma y disfrutó de una especial popularidad en el barroco.