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martes, 29 de abril de 2014

Orden y belleza en el pensamiento medieval (I)



Orden platónico y pensamiento medieval: la imagen medieval del universo.

Es sobradamente conocido que el pensamiento medieval tenía una inspiración marcadamente platónica. Para la antropología cristológica medieval el hombre es un microcosmos, lo es al menos en potencia, ya que tras la caída ha perdido su semejanza divina. Es labor de esta vida restaurar dicha semejanza y para ello es imprescindible el trabajo interior de la ascesis o vía purgativa. 

Para esta antropología tradicional hay una profunda analogía o equivalencia entre el mundo exterior del hombre y su mundo interior -su alma-. En esta analogía se basaba toda la medicina medieval, así como también otros conocimientos como la magia y las astrología, todos los cuales estaban estrechamente relacionados entre sí, formando un sistema simbólico completo y comprehensivo que abarcaba toda la realidad en todos sus aspectos y dimensiones. Un conocimiento parcial, que no estuviera vinculado, genealógicamente unido, con el conocimiento de los principios supremos -la metafísica-, carecía de sentido y era inimaginable. Ésta cualidad híper-comprehensiva u holística es una de las características más propias de todas las cosmovisiones y antropologías tradicionales: no dejan fuera de su cosmología ningún aspecto de la realidad, por lo que todas ellas dan lugar a concepciones del universo cerradas y completas en sí mismas. El universo equivale entonces a la totalidad de la manifestación (y de la no-manifestación), fuera del cual queda todavía mucho más, el Infinito. 


Esta cosmovisión es fácilmente aprehensible mediante su representación gráfica, una de las cuales, aunque no la única,  es el Árbol de la Vida de la tradición cabalística. 


sábado, 26 de abril de 2014

Hortus conclusus: mística del jardín medieval (y IV)

Trataremos a continuación del significado y simbolismo del tipo de jardín que se inspira más específicamente en el Cantar de los Cantares, un modelo que como hemos dicho es descrito a menudo como un huerto. Si el claustro del monasterio intentaba ser una imagen del jardín del Edén, el jardín del mundo secular intentaba replicar el jardín del Cantar de los Cantares de Salomón, aquel en que se reúnen místicamente amado con amada. 

El jardín en el Cantar de los cantares


Como dijimos los primeros jardines occidentales no fueron otros que los claustros de los monasterios que trataban de reproducir simbólicamente el jardín del Edén. Pero como en otros aspectos de la vida y el pensamiento medievales, la extensión fuera de los muros del monasterio de los ideales místicos de la élite intelectual y monacal medieval tuvo como consecuencia una inevitable vulgarización de las formas y un olvido de algunos de sus significados más profundos. Ello no impidió que los símbolos y mitos mantuvieran su aspecto esotérico, si bien un tanto oculto bajo una forma más popular. 

viernes, 25 de abril de 2014

Hortus conclusus: mística del jardín medieval (II)


Antes de analizar los tipos principales de jardín medieval y el simbolismo particular de cada uno de ellos debemos referirnos aún a otro significado relativo al jardín entendido como concepto general. 


El jardín como metáfora del alma humana


En cierto sentido el espacio físico en que el hombre se encuentra con Dios -por ejemplo un lugar sagrado como el templo-, es una metáfora espacial del lugar interior del alma en que se produce ese encuentro. De este modo el templo muestra a través de la forma exterior lo más interior y profundo del hombre, donde mora la divinidad, lo que constituye el misterio de la simbólica arquitectónica. Es en este sentido que el jardín, en tanto que lugar privilegiado de encuentro con lo divino, es una metáfora del alma humana, que es el 'lugar' o 'espacio', si continuamos con la metáfora espacial, en que se produce ese encuentro.