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lunes, 8 de septiembre de 2014

Simbolismo del lago y el estanque (I)


La imagen del estanque o el lago ha sido empleada con frecuencia como metáfora del alma humana aunque mejor sería decir que estanque y lago son un símbolo del 'hombre integral' tal y como éste es entendido por parte de las antropologías tradicionales. Veamos a continuación cómo se adecua la figura de las 'aguas contenidas' en un lago o estanque al significado ya citado de ser una imagen del alma humana, si es que lo hace, así como qué otras conclusiones se pueden sacar a partir de tal simbolismo. 

Hay que reparar en que el estanque está dividido verticalmente en tres zonas o regiones que son las que nos van a guiar hacia su simbolismo:
  • la superficie del agua
  • el agua 
  • el fondo del estanque

martes, 27 de mayo de 2014

Orden y belleza en el pensamiento medieval (V): la noción de límite


El límite como marco conceptual en el pensamiento medieval.


Llegamos así a uno de los conceptos más centrales del paradigma neoplatónico medieval, la noción de límite. El límite era entendido, no como algo negativo, sino como algo necesario y positivo: constituía un marco regulador y también una guía. La noción medieval de límite es inseparable de la idea aristotélica de forma -μορφή-, tal y como lo plantearon los escolásticos en la teoría del hilemorfismo. Así toda educación, toda decisión, todo acto humano implica en sí un límite, tan necesario para el buen orden de la manifestación como inevitable [1]. Siguiendo la clásica comparación del alma humana con una planta diríamos que el límite cumple la función del tutor y la poda que son necesarias para dar a la planta su forma más adecuada, digamos la forma de árbol, imagen clásica por ser el árbol intermediador natural entre tierra -donde hunde sus raíces- y cielo -hacia donde extiende sus ramas y hojas-. El árbol es así un símbolo del Hombre Universal, tal y como se representa, por ejemplo, en la tradición extremo-oriental taoísta, con los brazos alzados al cielo. Algo también expresado por Orígenes:

domingo, 23 de febrero de 2014

Símbolos del Camino de Santiago: la Vieira (y II)

Simbolismo de la vieira

Básicamente ya hemos dado al lector suficientes pistas sobre el simbolismo de la vieira en tanto que molusco, ser misterioso y habitante de las profundidades oceánicas que guarda en su interior la 'perla' de la existencia. 

Pasando ahora a lvieira como tal, en tanto que objeto, nos remite a las vías, los caminos, las vidas de los seres, tanto por su nombre mismo -vieira- como por las profundas estrías que surcan su superficie y que convergen todas hacia un mismo punto. Como  ya apuntamos la vieira muestra y a la vez contiene el punto donde confluyen todos los caminos, que es como decir todas las vidas particulares de los seres. Ese punto donde todos los caminos coinciden no es otro, en el simbolismo del Camino, que la tumba del Apóstol en Compostela, lugar en que convergen todos los peregrinos provenientes de los más diversos lugares. Metafísicamente este punto en que todos los caminos van a dar es como el punto cero de la manifestación, origen y a la vez fin de todas las existencias, o en expresión cristiana 'el Alfa y el Omega', el origen y el fin. 

lunes, 3 de febrero de 2014

Simbolismo zodiacal: Piscis




La representación moderna del signo de Piscis muestra dos peces nadando en sentidos opuestos, sin embargo la imagen tradicional de este signo era otra y estaba vinculada a un personaje propio de las mitologías mediterráneas orientales pre-cristianas. Veamos en primer lugar cómo se representaba este signo en la edad media.  




Signo de Piscis del zodiaco del Portal Real de Chartres.

domingo, 2 de febrero de 2014

Templo cristiano y astrología (V)



Los 4 evangelistas en la catedral


Ciertamente, no acaban aquí las correspondencias astrológicas presentes en el templo cristiano. Los 4 elementos clásicos -fuego, aire, agua y tierra- también pueden ponerse en relación con los 4 evangelistas a través de su representación artística como los 'cuatro vivientes' de la visión de Ezequiel en que aparecen bajo la forma de cuatro animales fantásticos, alados y con rostro humano. Ésta es la representación más tradicional de los evangelistas en el arte medieval, tanto románico como gótico: el Tetramorfos

Bien conocida es la correspondencia entre estos cuatro seres fabulosos y los 4 evangelistas: 
  • Mateo es el ángel, 
  • Marcos el león, 
  • Lucas el buey o toro, y 
  • Juan el águila.


Pantocrátor del tímpano central del Portal Real, en Notre-Dame de Chartres. 
Nótese cómo los 4 evangelistas rodean a Cristo en Majestad representados como los 'cuatro vivientes' de la visión de Ezequiel, el Tetramorfos.



martes, 28 de enero de 2014

Templo cristiano y astrología (IV)


Los 5 elementos en la arquitectura de la catedral


Según las tradiciones platónica y pitagórica, de las que procede la tradición hermética occidental, los cuatro elementos materiales proceden de un Quinto Elemento o Quintaesencia llamado Éter. Puesto que el éter precede en la manifestación a los otros cuatro elementos la representación esquemática de los cinco elementos suele ser bien la cruz en el ámbito del plano, bien la pirámide si la representación es volumétrica. En el caso bidimensional de la cruz el éter -por ser más principial, más cercano al principio que los otros- se situaría en el centro, que es el punto primigenio del que emana dicha forma geométrica. En el caso de la pirámide el éter se situaría en la cima -un grado más elevado de la manifestación y por ello mismo también más cercano al principio- y cada una de las esquinas de la pirámide correspondería a uno de los otros cuatro elementos. 






En el caso de la catedral gótica ideal representada sobre el plano encontramos la misma imagen: las cuatro columnas que enmarcan el crucero -espacio vano donde se cruzan la nave y el transepto- corresponden a los cuatro elementos terrestres mientras el centro de este espacio cuadrado corresponde al éter o quintaesencia.





Por si esta analogía dejara lugar a dudas, sobre el crucero se eleva la bóveda en cuya cúspide está la piedra angular que sostiene no solo la bóveda sino también simbólicamente todo el edificio. Así como del éter proceden los cuatro elementos, de la cúspide de la bóveda proceden, a través de las nervaduras, las cuatro columnatas que delimitan el crucero y sostienen en esencia el edificio. Ahora bien, la piedra angular, cuyo simbolismo ha sido ampliamente estudiado, es equivalente a la cima de la pirámide[1], y suele llevar representado el 'Cordero místico' -o bien un simbolismo afín, como el Crismón-. De este modo toda la estructura -bóveda y crucero- expresa claramente el simbolismo teológico de la pre-existencia de Cristo "antes de todas las cosas", pues como los cuatro elementos se originaron a partir del éter, el universo mismo fue generado a partir del Verbo "y sin Él nada se hizo". 




En el mismo centro del crucero se dispone en ocasiones el altar. Si interpretamos la catedral como una analogía del cuerpo humano, el crucero, de planta cuadrada, simboliza el pecho. El altar situado en el centro del crucero -que es el lugar simbólico del elemento éter como acabamos de ver- representa el corazón de la Iglesia -en sus dimensiones arquitectónica y mística-, y del hombre mismo entendido como microcosmos [2], pues el corazón está en el centro del pecho y oculta en sí la esencia del hombre. Así como los elementos se originaron a partir del éter y en la Gran Disolución final habrán de ser reabsorbidos en su origen, así el hombre ha de reintegrarse con su principio y esencia que yace simbólicamente en el fondo su corazón. 


Puede ser adecuado señalar que, a partir de la arquitectura renacentista, la piedra angular fue gradualmente sustituida por el simbolismo del óculo, una apertura en la cima de la bóveda por la que podía entrar la luz, lo cual no altera en absoluto el simbolismo que venimos indicando y de hecho lo pone en relación con el simbolismo del Templo como gruta escondido en interior de la montaña universal (Axis Mundi), lo cual nos recuerda inmediatamente el conocido mito de la caverna platónica y ese agujero sito en su cima por el que penetraba la luz y por el que Glauco escapa del mundo de sombras y va a salir al 'mundo real'. En efecto todos estos simbolismos son el mismo y las correspondencias entre ellos no son para nada casuales [3].






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[1] De hecho esta representación es mucho más acorde al simbolismo que la pirámide pues lo que en esta última es volumen sólido, en aquella es volumen vacío, es decir espacio puro, y precisamente el éter conlleva la cualidad del espacio. Por tanto el simbolismo es acorde a la enseñanza metafísica.


[2] Creado a 'imagen y semejanza'. 

[3] Para el simbolismo del templo en el interior de la montaña véase Guénon, R. 'Símbolos fundamentales de la ciencia sagrada'.  

Templo cristiano y astrología (III)


La Catedral y los Cuatro Elementos


Pasemos ahora a analizar otros simbolismos contenidos en la forma y disposición de la catedral en tanto que microcosmos que contiene en esencia -simbólicamente- el orden universal. 

Puesto que cada punto cardinal guarda una perfecta correspondencia simbólica con una estación del año y un signo del zodiaco puede ser asociado también a uno de los cuatro elementos de la Tradición occidental: fuego, aire, agua y tierra. Estos cuatro elementos se ordenan de menor a mayor densidad, siendo el Fuego el más inmaterial de ellos y la tierra el más denso y pesado -y por lo tanto inferior y último- en el orden de la manifestación. Los cuatro elementos en tanto que son muestra en la Tierra de principios superiores pueden ser puestos en relación con otros tantos elementos de otros niveles de la manifestación como se verá más adelante.

En primer lugar veamos la relación entre los elementos y los puntos cardinales, tal y como se muestran en la siguiente tabla:


Este
Primavera
Aries

Fuego

Sur
Verano
Cáncer

Agua

Oeste
Otoño
Libra

Aire

Norte
Invierno
Capricornio

Tierra



Estas múltiples correspondencias una vez trasladadas al caso particular que estamos analizando del plano esquemático de la Catedral dan como resultado: 





Se aprecia cómo estas correspondencias y analogías son acordes al simbolismo religioso de la catedral: 

  • en la cabecera está Cristo, el cordero pascual, asociado a la primavera -cuando se celebra la Pascua, en la primera luna de llena de la primavera- y al signo de Aries -el carnero-. 
  • en la puerta occidental la Tradición iconográfica representa a Cristo en majestad -usualmente el Pantocrátor- y el Juicio Final, que quedan asociados al signo de Libra cuyo símbolo no por casualidad es unja balanza -de hecho en el arte flamenco es usual la representación del Juicio Final mediante una balanza, al del peso de las almas...-. 




Más problemas presenta la identificación de los signos de Cáncer y Capricornio en el eje del crucero. sin tener todavía una opinión definitiva al respecto creemos advertir que debido a una inversión especular (cuyas razones se nos escapan y sobre las cuales solo podemos especular, pero sin duda las hay y de peso) ambos signos se invierten quedando la Puerta de Cáncer en el Norte -Cáncer es un signo de Agua- y la Puerta de Capricornio al Sur -Capricornio es un signo de Tierra-. Pero como decimos, a este respecto no podemos emitir un juicio definitivo, si bien podría estar relacionado con el sentido de giro del calendario imaginario que figuradamente se solapa sobre la planta de la catedral. 

En efecto, comenzando el calendario astrológico en el signo de Aries y en el punto cardinal Este, si el sentido de giro es levógiro el signo de Cáncer caería en el punto cardinal Norte, en cambio si el sentido de giro del calendario astrológico fuera dextrógiro el signo de Cáncer coincidiría con el punta cardinal Sur. En todo caso, y aunque en la actualidad se nos escape el porqué, el sentido de giro con que se representaba el ciclo astrológico debía obedecer a poderosas razones. 



Calendario del Portal Norte de la catedral de Chartres. 

En la serie exterior pueden verse los signos de Sagitario (la parte humana del centauro conserva la cabeza pero le faltan los brazos) y una insólita representación del signo correspondiente a Capricornio con forma humana (¿?). 

En la serie interior que corresponde a 'los trabajos' se muestra el mes de diciembre con un hombre acompañado de un cerdo. 







Templo cristiano y astrología (II)


La Catedral gótica y el Zodíaco

Una vez definidos los puntos cardinales y el eje longitudinal sobre el que se levantará la catedral se trazaba un gran círculo y dentro del mismo se inscribía la rueda zodiacal. El zodiaco es una medida cíclica del tiempo: indica el tiempo que tarda el sol en volver a ocupar la misma posición aparente en el cielo. Para calcular estas posiciones del sol se toman como referencia las distintas constelaciones que el astro cruza en su recorrido celeste. El sol tarda un año en completar su recorrido cíclico y volver a su posición de partida. Este viaje de un año está dividido en doce etapas o estaciones: las doce constelaciones que dan nombre a cada uno de los doce signos del Zodiaco.

Pero, ¿por qué inscribir la catedral en un círculo astrológico? Por dos razones.

  1. Por una parte el círculo es símbolo del Cielo como el cuadrado es símbolo de la Tierra. Puesto que la intención de quienes construían una catedral era hacer un lugar de encuentro entre el Cielo y la Tierra y la catedral era una suerte de representación (o reflejo) en la Tierra de la Jerusalén Celeste, debía plasmarse en ella el orden celeste en tanto las leyes del cielo ordenaban la tierra. El orden celeste debía ser representado matemática y simbólicamente en la catedral, que era como una porción de la tierra elegida para contener el orden total del cosmos, así la catedral sería un microcosmos dentro del caos que suponía el resto del mundo exterior, la tierra entendida como materia prima y caótica -sin orden- o caos pre-formal. 
  2. En segundo lugar Cristo es designado Sol del mundo y comparado a menudo en la Edad Media con el Astro Rey. En tal caso el mismo templo debe estar en función del Sol y de su ciclo anual (con sus dos mitades ascendente y descendente).



Así, al consagrar el espacio en que se levantaría la catedral se repetía simbólicamente la creación del mundo descrita en el Génesis en que Dios imprime un orden en la materia caótica mediante su Palabra y con este acto ordenador la potencia deviene acto. Recordemos además que la palabra consagrar contiene el sentido de 'separar para Dios', como se dice expresamente de la consagración de Samuel desde su nacimiento en la Escritura (1S 1, 24). 

Por otra parte, lo que en los cielos es una medida temporal (la sucesión de los doce signos del Zodíaco) pasa a ser en la Tierra una medida espacial. La rueda zodiacal queda entonces inscrita en las cuatro direcciones del Espacio. Este paso del tiempo al espacio y del Cielo a la Tierra se muestra simbólicamente como el paso del círculo (celeste) al cuadrado (terrestre), operación también conocida como 'cuadratura del círculo'.




Zodiaco de la catedral de Amiens.

De izquierda a derecha pueden observarse los signos de Leo, Virgo y Libra; 
bajo ellos los meses de julio, agosto y septiembre representados 
con los trabajos correspondientes.  



Pero trasponer los símbolos de lo temporal a lo espacial requería de precisos cálculos. Para lograr estos cálculos y transposiciones se debía efectuar una serie de correlaciones simbólicas.

En primer lugar se han de poner las constelaciones del Zodiaco en correspondencia con las direcciones del Espacio y los puntos cardinales. Esto no es muy complicado. Se debe considerar en primer lugar que el año astrológico comienza en el equinoccio de Primavera. A su vez la rueda del zodiaco comienza en el signo de Aries. Por tanto pueden ponerse en relación el equinoccio de Primavera y el signo Aries: de hecho zodiacalmente el equinoccio primaveral corresponde al comienzo del signo de Aries (21 de Marzo). Vemos ahora la importancia que tiene tomar la salida del sol en dicho equinoccio como referencia principal para la construcción del Templo. Esta salida del sol que marca la primavera establece una primera correspondencia espacial entre el signo astrológico de Aries y un punto cardinal del horizonte: el Este.

Si el Este corresponde a Aries, a partir de aquí no resulta difícil establecer el resto de correspondencias astrológico-espaciales atribuyendo a cada punto cardinal un signo del zodiaco. Veamos cómo se puede fácilmente hacer coincidir los cuatro puntos cardinales con las cuatro estaciones del año solar y los signos que las abren.

La circunferencia en que se dibuja el Zodiaco tiene 360 grados. Trazando un diámetro desde el Este hacia el Oeste donde se corta la circunferencia en el extremo opuesto se obtiene el signo opuesto a Aries, que astrológicamente es el equinoccio de Otoño: Libra. Si se traza a continuación un diámetro perpendicular a este último (lo que sería el Cardus romano) se obtienen los signos que cierran el Zodíaco por arriba y por abajo (es decir el punto más alto y el punto más bajo del recorrido anual del sol): los solsticios de Verano e Invierno. Astrológicamente los solsticios corresponden a los signos de Capricornio y Cáncer también denominados en ocasiones Puertas Solsticiales [1]. 

La catedral queda encuadrada de este modo por el ciclo solar, marcado ante todo por los equinoccios y los solsticios, tal y como puede verse en el dibujo:




Hemos dicho que la catedral queda encuadrada en el ciclo solar o zodiacal. A simple vista cabe destacar una coincidencia para nada casual: se denominan signos cardinales a los 4 signos zodiacales que señalan justamente los conocidos 4 puntos cardinales. Esto quiere decir que los 4 puntos cardinales son definidos en la tierra mediante 4 acontecimientos celestes, más concretamente solares: los dos solsticios y los dos equinoccios.   

Consideramos que el sentido de giro del plano de la catedral es levógiro -contrario a las agujas del reloj-. De este modo el signo de Cáncer -que señala el solsticio de verano- queda ubicado en la puerta norte de la catedral y el signo de Capricornio -que señala el solsticio de invierno- queda ubicado en la fachada sur de la catedral. 

Como se deduce fácilmente de la imagen, si el sentido de giro que se otorgara a la representación zodiacal fuera dextrógiro solo cambiarían los lugares de los signos solsticiales -se invertirían uno por otro-, mientras los signos equinocciales -Aries y Libra- permanecerían sin cambios, orientados a este y oeste respectivamente, es decir permanecen invariantes tanto si la representación zodiacal fuera en sentido levógiro -como creemos que de hecho es- como si fuese en sentido dextrógiro. 

Muy probablemente había razones simbólicas de peso por las que el giro era determinado en sentido levógiro, quizá relacionadas con la medida diferente de los dos tiempos cualitativos de que ya hemos hablado, pero dichas razones son desconocidas hoy. Como sabemos que generalmente los ritos circunambulatorios -procesiones y peregrinaciones- que tenían lugar en el interior de la catedral eran desarrollados en sentido levógiro optamos aquí por esta hipótesis, pero las razones de que sea así todavía se nos escapan. 






En realidad la catedral guarda muchas relaciones matemáticas y simbólicas con el cuadrado. En su forma más elemental, la cruz latina es el desarrollo plano del hexaedro regular o cubo, de modo que simbólicamente la catedral es como un cubo desplegado y abierto hacia cielo [2]. Dado que cuadrado y cubo son símbolos de la tierra (todo lo que implica el número 4 en general) el despliegue del cubo simboliza muy bien la apertura de la tierra para recibir la gracia de los cielos y así al seguirse este patrón digamos cúbico se dota al lugar de la regularidad geométrica adecuada para que tal comunicación entre cielo y tierra se lleve a efecto. Dicho cubo primordial se mantiene esencialmente en el crucero, enmarcado por los cuatro pilares que señalan la unión de la nave y el transepto y sobre los que descansa la bóveda (véase la ilustración).  



En la siguiente tabla puede verse la correspondencia entre los cuatro puntos cardinales y las cuatro estaciones del año, junto a los signos del zodiaco correspondientes que señalan el comienzo de las mismas:



Punto cardinal
Estación
del año
Signo zodiacal
Evento solar
Este
Primavera
Aries
21 de Marzo (equinoccio de primavera)
Sur
Verano
Cáncer
21 de Junio (solsticio de verano)
Oeste
Otoño
Libra
21 de Septiembre (equinoccio de otoño)
Norte
Invierno
Capricornio
21 de Diciembre (solsticio de invierno)




Tenemos ya las cuatro estaciones principales del sol a lo largo de su año (que marcan también las cuatro estaciones del año terrestre) situadas en los extremos de los dos diámetros ortogonales de la circunferencia. Cada estación ocupa un cuarto de circunferencia y dista 90º de la siguiente (o la anterior). Sólo resta entonces ubicar los otros ocho signos zodiacales. Como los signos del zodíaco se distribuyen en número de tres en cada cuadrante o estación solar, los ocho que restan son fáciles de asignar en su lugar si se calculan sus posiciones en función de ángulos de 30 grados (30ºx12=360º).

Queda así dividido el círculo en 12 arcos de 30 grados en el que cada arco corresponde a un signo del Zodiaco, es decir a una etapa del calendario celeste, es decir del recorrido del sol por el cielo a lo largo del ciclo anual. 

Esto tiene dos curiosas lecturas. Por una parte la catedral es situada simbólicamente en el centro del año: los meses y las estaciones se distribuyen a su alrededor como Cristo está en el mismo centro del universo. Son frecuentes las representaciones medievales de Cristo como Rey del Mundo situado en su centro, a modo de chakravarti, el Señor del universo que gobierna toda la manifestación y hace girar la rueda. El centro simbólico de la catedral -que es el altar- replica así este simbolismo situando a Cristo en el mismo centro del mundo. De este modo la catedral es una réplica del universo en miniatura orientado y ordenado según la ley celestial y divina, como tradicionalmente han sido los templos destinados a acoger los ritos sagrados.  

Por otra parte al estar así construida la catedral constituye en sí misma un magnífico reloj solar que marca las horas del día y los meses y estaciones del año y del sol. La catedral y el ciclo temporal quedan de este modo definitivamente enlazados.

En la siguiente ilustración se muestra cómo se inscribe la catedral en la ruleta zodiacal: 








Figuras del zodiaco-calendario del Portal Norte de la catedral de Chartres. 
En la linea exterior se distinguen los signos de Libra y Escorpio (aquí también bajo la forma de una especie de lagarto con seis patas) mientras en la serie interior de 'trabajos y días' se ven los meses de septiembre (pisando la uva en el lagar), octubre y noviembre (el ideograma representa la recogida de las bellotas, el 'magosto': puede apreciarse un roble reconocible por sus hojas y unos cerdos bajo el mismo) 






[1] Guénon, R. 'Símbolos fundamentales de la ciencia sagrada'.

[2] Recordemos que la Kaaba donde descansa la Piedra Negra no es sino un cubo, como su propio nombre indica. 

Templo cristiano y astrología (I)


Cada vez son más evidentes los simbolismos astronómicos y astrológicos presentes en las catedrales góticas de toda Europa pero por alguna razón esta realidad sigue siendo sistemáticamente ignorada (cuando no negada como si fuera algo vergonzante) por los cristianos mismos. Este hecho provoca que tanto esos como otros simbolismos y significados presentes en multitud de iglesias románicas y góticas no lleguen nunca a ser analizados como conviene dentro del contexto y la perspectiva tradicional desde la que fueron creados, y queden en manos de los amigos del misterio, el ocultismo y la new age. Así, lo que debería ser símbolo que guíe al espectador hacia la Luz y la Verdad se convierte demasiado a menudo en instrumento idóneo de la ceremonia de confusión y el mercadillo espiritual que nos rodea. 

Sin duda occidente desprecia profundamente su propia historia y Tradición y proclama poco menos que haberse dado nacimiento a sí mismo con su humanismo y su Ilustración. El único mérito que la modernidad parece reconocerle a la Iglesia, si bien a regañadientes, es haber 'conservado' -como si de unos ultracongelados se tratase- el conocimiento de la antigüedad clásica en los monasterios, en medio de una era, la odiosa edad media, de tinieblas y horror. Cada vez que por parte de los cristianos se acepta semejante discurso -repleto de carga ideológica y política: antes el conocimiento estaba preso, ahora es libre y democrático- se reconoce implícitamente la superioridad de la modernidad sobre el mundo tradicional. Difícil oposición puede hacerse al hegemónico discurso modernista si aceptamos acríticamente presupuestos como éste, así como cualquier otra lectura progresista de la historia. En orden a recomponer en lo posible el conocimiento simbólico de la Tradición cristiana europea y a restituirla su dignidad intentaremos modestamente explicar el porqué de algunos de estos simbolismos propios del Templo cristiano, que nunca debieran haberse perdido ni olvidado. En primer lugar de entre todos ellos trataremos del simbolismo astrológico, solar y zodiacal, que contienen las catedrales.