Mostrando entradas con la etiqueta Z. Bauman. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Z. Bauman. Mostrar todas las entradas

viernes, 7 de julio de 2017

Cultura del palimpsesto





"Talar bosques sagrados es borrar huellas divinas"
N. Gómez Dávila

"Quien controla el presente controla el pasado, quien controla el pasado 
controla el futuro."
G. Orwell, 1984, cap. III.


Palimpsesto. 1. m. Manuscrito antiguo que conserva huellas de una escritura 
anterior borrada artificialmente. (DRAE)



En ocasiones a lo largo de nuestro análisis de la modernidad -que supone la materialización del punto de vista profano a nivel social- hemos hecho referencia a lo que denominamos 'cultura del palimpsesto'. Se trata de una de las formas más explícitas que toma el nihilismo moderno, con su odio hacia el pasado y la tradición, y es inseparable además de otros tantos falsos mitos de la modernidad como el mito del progreso -que es el evolucionismo aplicado al devenir histórico-, o el del individualismo y la auto-construcción, más bien autodestrucción, del sujeto. 

Cuando hablamos de 'cultura del palimpsesto' nos referimos a una estrategia de largo alcance dirigida a la destrucción sistemática de toda 'herencia' cultural -individual y colectiva- a fin de eliminar aquellos obstáculos que pudieran oponerse a la instauración de un 'nuevo orden' cultural, orden cultural acorde al 'nuevo orden' social propio de las utopías modernas y revolucionarias que se pretende imponer. 

domingo, 10 de agosto de 2014

Guerra de palabras (I): la retórica de la postmodernidad y el despojamiento del lenguaje


Haven't you heard it's a battle of words?
The poster bearer cried. 
Listen son, said the man with the gun,
There's room for you inside. 

Pink Floyd, 'Us and them' 
(del álbum 'The Dark Side of the Moon')



Para la estrategia de reproducción de la postmodernidad, signada ante todo por la ausencia de toda permanencia y de todo límite, el dominio del lenguaje -y su consecuente manipulación- posee una importancia capital. Es claro que la aceptación del actual (des-)orden social e individual y el grado de obediencia al mismo será mucho más acabado y perfecto, armonioso y sin fisuras por parte de los 'ciudadanos' si éstos asumen y adoptan para sí la forma de pensar del propio sistema como si de una segunda naturaleza se tratase. Han de interiorizarla, sentirla como propia y no como algo impuesto, para de este modo integrarla en su propio modo de pensar y de sentir, más aún que de vivir. Así por ejemplo el capitalismo crea mediante diversos subterfugios psicológicos -como son el complejo de atraso o la ambición mefistofélica- el terrible deseo que mueve inexorablemente al ciudadano moderno -nunca conforme con nada, siempre infeliz- al torbellino infinito del consumo.