lunes, 23 de enero de 2017

Feminismo y género: ingeniería social al asalto de la Tradición.


"La lámpara del cuerpo es tu mirada; 
si tu mirada es pura, todo tu cuerpo estará lleno de luz. 
Si tu mirada es maligna, todo tu cuerpo estará en tinieblas."
(Mt. 6:22-23)


"Esta historia ya puede contarse ahora, porque la necesidad misma está aquí en acción. 
Este futuro habla ya en cien signos; este destino se anuncia por doquier; 
para esta música del porvenir ya están aguzadas todas las orejas."
(Nietzsche, La voluntad de poder, Prefacio)


Aunque lentamente, en los últimos años han comenzado a surgir voces discrepantes ante los excesos dogmáticos del feminismo moderno y los cada vez menos disimulados métodos de ingeniería social que propaga y emplea para sus alcanzar fines [1]. Pero aunque ya ha habido valientes intentos de conformar un discurso teórico crítico en este sentido se carece todavía de un análisis del feminismo desde una perspectiva que pudiera ser considerada tradicional. Resulta particularmente llamativo que buena parte de las críticas recientes a que hacíamos alusión antes contra este subproducto ideológico provengan del ámbito de la izquierda libertaria. Pero también por este motivo, y pese al valor y perspicacia de tales análisis, no es posible encontrar hasta la fecha una crítica desde presupuestos tradicionales o perennialistas. Para encontrar una opinión fundada en este sentido hemos de seguir remontándonos a los análisis que hiciera J. Evola durante los años 20 y 30 del siglo XX, acerca de la feminización de la sociedad y la 'guerra de sexos' -hoy diríamos 'guerra de géneros'-, análisis proféticos en todo caso que mantienen hoy, pasado casi un siglo, toda su vigencia y actualidad.  

Sin duda, ante la virulencia que muestran las operaciones de ingeniería social disfrazadas de ideología política y envueltas tras un falso disfraz de tolerancia y multiculturalismo, las críticas se harán cada vez más frecuentes en el futuro próximo, tanto en el ámbito privado como en la esfera pública, pero, si se desea que tales críticas vayan más allá de la mera expresión de protesta contra un orden que nos viene dado y al que solo cabe plegarse, y que contribuyan al reenderezamiento de los acontecimientos, el análisis crítico debe dirigirse sin ambages a combatir el núcleo teórico y la agenda revolucionaria de tales pseudo-ideologías de la postmodernidad.

A pesar de la censura invisible que actualmente se nos trata de imponer a través de la interiorización de conceptos como el de 'políticamente correcto' es un imperativo reaccionar ante el tsunami disolvente con que la postmodenidad hace tabula rasa de todo lo que encuentra a su paso, dejando tras de sí un desolador horizonte de ruinas y escombros sobre el que fundar su nuevo orden, muy probablemente algún tipo de transhumanismo. 

Reaccionar es justamente el sentido real de la palabra reaccionario, tan empleada actualmente por parte de los perros de presa del Nuevo Orden Mundial (NWO) y su neolengua como 'palabra policía' que puede ser arrojada contra cualquiera que se separe del dogma hegemónico. No se debe temer por tanto ser vilipendiado con la misma pues apunta precisamente en la dirección correcta, la de la necesaria reacción, ya que quien no reacciona ante las circunstancias actuales de deterioro social y cultural, siquiera sea en su fuero interno o en su círculo más próximo de familiares y amistades, se convierte en corresponsable del mismo.

lunes, 4 de julio de 2016

Catedral gótica y esoterismo cristiano (V): la música de las catedrales.


'Ars sine Scientia nihil est.'


Consideramos que las anteriores precisiones acerca del ambiente interior de las catedrales medievales eran pertinentes a fin de aclarar y desmentir algunas ideas erróneas, provenientes de la mentalidad moderna, que giran en torno al arte gótico, que distaba mucho de ser un arte 'decorativo' en el sentido que actualmente se entiende sino un arte con un elevado valor 'práctico', pues estaba al servicio de objetivos rituales y espirituales. 

Sin embargo hemos dejado sin tratar hasta el momento un aspecto central de la cultura gótica sobre el que también existe en general una gran confusión, nos referimos a su dimensión musical. 

martes, 28 de junio de 2016

Umberto Eco: falsos intelectuales al servicio de la anti-Tradición (y II)


Sin duda para quien conozca la obra de Eco todo lo dicho hasta aquí no puede causarle ninguna sorpresa: su anti-clericalismo disfrazado de laicismo y racionalismo humanista -anti-clericalismo que, como ya hemos apuntado, posee una base anti-metafísica mucho más profunda-, o su extremado nihilismo disfrazado de escepticismo y 'sentido crítico', son rasgos evidentes a lo largo de toda su obra escrita. 

Pero para quien no esté familiarizado con la obra del piamontés queremos ilustrar con sus propias palabras todo lo que llevamos dicho, tanto el carácter nihilista y destructivo del pensamiento que se dice 'crítico' como su capacidad para la manipulación bajo una aparente nueva retórica. 

sábado, 25 de junio de 2016

Umberto Eco: falsos intelectuales al servicio de la anti-Tradición (I)


Uno de los personajes más siniestros de la intelectualidad europea de posguerra, que tanto hizo por destruir las tradiciones culturales y la identidad fundamental de Europa, fue sin duda el recientemente fallecido Umberto Eco. 

Sorprende comprobar hasta qué punto este tipo de personajes inquietantes, que estaban a la orden del día en los medios de propaganda en décadas pasadas y ahora parecen relegados a la prensa escrita -esa que ya nadie lee-, despiertan los halagos unánimes tanto de izquierdas como de derechas, supuestamente tan enemigas entre sí. 

Que las élites mundiales alaben unánimemente a este personaje sin el más atisbo de crítica ya es algo sospechoso. 

En realidad, Eco, como todos aquellos 'intelectuales mediáticos' que tanto abundaron en los platós de televisión de los años '70 y '80 y de los que tuvimos un nutrido grupo en España -ahora al parecer sustituidos por los tertulianos y opinadores profesionales, que se dirigen a un público aún menos letrado que aquellos-, no puede considerarse en rigor un filósofo ni siquiera un pensador, sino un propagandista. No en vano incluso los obituarios no le han recordado por su obra académica sino por sus aclamados best-sellers.  

Pero no vamos a tener el mal gusto de repasar y analizar su obra, nos limitaremos tan solo a situarle en el contexto socio-ideológico que le corresponde, y es que la función de este 'cuerpo de élite' que fueron -y son- los intelectuales al servicio del sistema demo-liberal ha consistido básicamente en adoctrinar y re-educar a las clases medias europeas, propagando las nuevas verdades y dogmas que debían ser aceptados por el naciente hombre-masa para nunca ser discutidos.  

miércoles, 11 de mayo de 2016

El sistema de castas (I): origen, naturaleza y función.


"Ahora la opinión del sabio y la del ignorante valen lo mismo."
J. M. de Prada [1]


Si bien en artículos anteriores ya hemos hecho alusión al profundo desconocimiento y desprecio con que la modernidad se refiere al orden social propio de la sociedad tradicional, orden que suele denominarse un tanto genéricamente 'sistema de castas' (ver aquí), vamos a dedicar una serie de entradas a explicar cuáles son el origen y la naturaleza del ordenamiento social tradicional para tratar de restaurar en la medida de lo posible su significado y su valor así como mostrar la pertinencia de las mismas en cualquier sociedad que pueda ser calificada de normal, sean cuáles sean sus circunstancias geográficas, políticas o su momento histórico, lo cual incluye también a la pseudo-sociedad moderna si es que se pretende su re-enderezamiento. 

A la hora de abordar la lógica social tradicional hay que tener presente que nos enfrentamos a una problemática doble. Por una parte nos topamos con una incomprensión muy profunda por parte de la mentalidad moderna, incomprensión que nos atrevemos a decir es insalvable mientras se esté preso de la ilusión modernista y se compartan sus principales postulados: individualismo, laicismo y progresismo. Recordemos que tales postulados conducen a entender la sociedad no como un todo orgánico sino como una suma -arbitraria o negociada, poco importa- de partes independientes entre sí lo cual solo puede conducir antes o después a su disolución, y esto en el nivel individual como en el colectivo. Por otra parte, dejando a un lado esta incomprensión causada por los prejuicios modernistas, nos encontramos ante un segundo obstáculo: la inmensa 'leyenda negra' que, alrededor de la sociedad tradicional, ha elaborado la modernidad. El primer obstáculo es de índole intelectual, el segundo de índole emocional. 

En las siguientes líneas nos ocuparemos únicamente de dar razones que ayuden a superar el primer obstáculo y trataremos de mostrar y hacer comprensible la lógica que subyace al orden social tradicional.