miércoles, 19 de agosto de 2026

El ábside románico y el Ichtys. Simbolismo del pez.


Ábside central de la Basílica de Santa María Asunta en Torcello (Venecia, Italia). Mosaico bizantino del siglo XII que representa a la Virgen Odegetria (la Madre de Dios con el Niño Jesús en brazos) sobre un fondo dorado. Bajo ella, flanqueando la ventana central, se encuentran las figuras de los doce apóstoles.

Ojiva: Figura formada por dos arcos de círculo iguales, que se cortan en uno de sus extremos y volviendo la concavidad el uno al otro. (DLE)


Simbolismo arquitectónico. Ojiva, ojo de Dios, parpadeo de la eternidad. La bóveda del ábside se forma en la intersección de dos mundos, representados como dos círculos o esferas: el vertical de la bóveda de cañón y el horizontal de la planta de cruz latina.  


La intersección, materializada en la semi bóveda del ábside marca un espacio liminal, un umbral entre el mundo material y el espiritual, espacio intermedio entre dos estados de conciencia y de manifestación, el mundo sutil de la imaginación creadora (H. Corbin). Es en este espacio en que tienen lugar las visiones, los sueños lúcidos y proféticos, las teofanías.  


Es también el ojo que todo lo ve, simbolismo de la pupila, el centro de la conciencia, portal del alma., punto en que entran en contacto el mundo exterior y el interior. 

ΙΧΘΥΣ
Acrónimo con las iniciales de la expresión "Iēsous Christos THeou Yios Sōtēr" (“Jesucristo, Hijo de Dios, Salvador”) (en griego antiguo Ἰησοῦς Χριστός, Θεοῦ ͑Υιός, Σωτήρ). 


"Os haré pescadores de hombres". 
(Mt. 4:19)

La forma del semi ábside para el visitante que lo ve desde la nave es la del Ichtys. El pez de Tobías, con que sanó a su esposa Sara y a su padre Tobit siguiendo las instrucciones del arcángel San Rafael.  

 
San Rafael con el pez. 


Los peces de las dos pescas milagrosas (Lucas 5:1-11, Jn. 21:1-14). La ballena en que Jonás pasó su noche oscura (Jon. 2).

"Simón le contestó: Maestro, hemos estado trabajando toda la noche sin pescar nada; pero, puesto que tú lo mandas, echaré las redes. Cuando lo hicieron, recogieron tal cantidad de peces que las redes se rompían". (Lc. 5:5-6)


El pez es aquello que mantiene su forma en la oscuridad e indefinición del mundo sutil, de las aguas inferiores de la psique. El pez sobrevive y se orienta en la oscuridad y la profundidad en las aguas que disuelven y confunden todas las formas, donde nada se distingue. Es el alma del orante que resiste a la disolución y confusión de las formas. 





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